Nacido de una mujer…

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icons-theotokosDOMINGO 1º DE ENERO DE 2017: 50 Jornada Mundial de la Paz.

STA. MARÍA, MADRE DE DIOS

Concluimos la Octava de Navidad con la fiesta dedicada a la Maternidad de María. Para la tradición cristiana no basta con sólo recordar que Jesús se hizo hombre, celebrando la natividad, sino que nació de una mujer, celebrando que es verdadero Dios y verdadero hombre. La Liturgia de la Palabra nos ofrece los siguientes textos: Num 6,22-27; Gal 4,4-7 y Lc 2,16-21.

VER

En otras ocasiones hemos reconocido cómo la maternidad, en toda su dimensión procreativa, es una experiencia humana tan profunda y radical que marca el inicio del destino de cualquier individuo. En el vientre de una mujer se gesta la vida en un nuevo ser, que al nacer, tendrá un nombre singular, un papel exclusivo en la historia y una voz propia con la que hablará de su herencia, de sus antepasados y del destino que le fue dado al ser concebido.

La libertad con la que se decide se madre y el valor que se necesita para parir un hijo, transmiten al hombre libertad y valor para enfrentar la vida; la sangre materna nutre el cuerpo y alimenta la mente con las más puras y nobles ideas.

La decisión de María y su apertura ante la Voluntad del Padre, que la convierten en Madre de Dios, son la herencia materna con la cual inicia el camino del Hijo que vino a cumplir la voluntad de su Padre.

JUZGAR

Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacernos hijos suyos (Gal 4,4-5).

Confirmamos nuevamente que no es posible no creer en un Dios que viene al encuentro del hombre y se acerca a él comenzando desde abajo, naciendo de una mujer.

María de Nazaret se convierte, podríamos decir, en el primer paso, de esta nueva era, con el que se construye el maravilloso encuentro de lo divino con lo humano; en ella, desde la perspectiva de Pablo en estos dos versículos, se concretan cuatro realidades que dan sentido a los designios divinos: el tiempo, el Mesías prometido, el rescate y la filiación.

  • El tiempo llega a una plenitud después del cual ya no se puede esperar nada más, porque allí, en el sí de María, la Revelación llega a su clímax más alto, las promesas mesiánicas son un hecho y en ello Dios nos lo revela todo y no tiene nada más que decir (cfr. S. Juan de la Cruz).
  • El Mesías prometido es el Hijo único, el primogénito enviado para nacer de María; para nacer como todo hombre: de una mujer y bajo la ley.
  • El rescate se lleva a cabo por un Dios hecho hombre, que experimenta la misma situación de dolor y sufrimiento del pueblo sometido bajo la ley. María, mujer del pueblo, es la expresión más radical y fehaciente de una vida sometida a la ley.
  • En María, Jesús se convierte en primogénito de muchos hermanos (Rm 8,29), de tal modo, que a partir de entonces, todos somos hijos de Dios; somos engendrados en el seno de una fraternidad sin límites que nos hace hijos suyos.

En la maternidad divina de María, la Theotokos (Madre de Dios) se encarna, se confirma y se transmite la bendición que Yahvé concede a sus hijos desde antiguo:

El Señor te bendiga y te proteja, haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor. Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz (Num 6,24-26).

ACTUAR

Si recordamos las palabras del ángel a María, podremos descubrir que la vida, con la presencia del Espíritu, se llena de paz; no hay nada qué temer ni de qué arrepentirse. Esa maternidad es signo de la bondad de Dios y de la paz que surge de su amor:

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo… No temas María, que gozas del favor de Dios. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra (Lc 1,28.30.35).

En el sí de María y en la confianza de José, Jesús encontró una familia, el seno familiar por medio del cual ingresó, como hombre, en la historia de la humanidad y trajo la paz añorada en el pasado y deseada en el presente:

No teman. Miren, les doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy les ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, El Mesías y Señor… Fueron a toda prisa a Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre (Lc 2,10-11.16).

La maternidad de María, como toda maternidad, bien puede ser el mensaje de Dios en boca del ángel: No teman… Encontrar a María, a José y al niño, es descubrir en esa familia el mismo milagro que Simeón pudo tener en sus brazos y ver con sus ojos:

Porque mis ojos han visto a tu salvador, que tú preparaste para presentarlo a todas las naciones. Luz para iluminar a todos los pueblos y gloria de tu pueblo Israel (Lc 2,28.30-32).

En esta fiesta de María, Madre de Dios, y en sintonía con la pasada fiesta de la Sagrada Familia (Viernes 30 de diciembre) resuenan las palabras del Papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2017:

Si el origen del que brota la violencia está en el corazón de los hombres, entonces es fundamental recorrer el sendero de la no violencia en primer lugar en el seno de la familia… La familia es el espacio indispensable en el que los cónyuges, padres e hijos, hermanos y hermanas aprenden a comunicarse y a cuidarse unos a otros de modo desinteresado, y donde los desacuerdos o incluso los conflictos deben ser superados no con la fuerza, sino con el diálogo, el respeto, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón. Desde el seno de la familia, la alegría se propaga al mundo y se irradia a toda la sociedad (5).

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

 

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2 comentarios en “Nacido de una mujer…

  1. Querido Mario, Linda, Pablo y Pedro, muchas gracias por acompañarme durante todo el 2016 y hacerme crecer en el amor de Dios, les mando un gran abrazo y que este 2017 sea de grandes logros para todos ustedes, que haya mucha armonía, paz y alegría siempre de la mano de Dios y por favor no me olvides y dejes de enviarme tus reflexiones. Maru Sato

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    • Maru, gracias por tus palabras y deseos, mismos que pido a Dios se cumplan en ti, en tu trabajo y en tu familglia. Es siempre un gusto compartir contigo lo que escribo, y así seguirá siendo. Un abrazo y lo mejor para este año.

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