EDUCACIÓN

3783672285_485c7df251AGOSTO 10/2015

LA FORMACIÓN DEL CARÁCTER

Carácter es la verdad esencial de cualquier objeto natural, feo o bello; es incluso lo que uno podría llamar una doble verdad, puesto que es la verdad interior traducida por la verdad exterior; es el alma, los sentimientos, las ideas, expresadas por los rasgos del rostro, por los gestos y acciones del ser humano, por los tonos de un cielo, por las líneas de un horizonte. 

Auguste Rodin (1840-1917) 

Cuando hablamos de disciplina tenemos que distinguir dos niveles: uno exterior y otro íntimo…

Más compleja es la disciplina interior, la autodisciplina. Con esta expresión nos referimos al modo en que un sujeto dirige su propia conducta y ello constituye la esencia de la autonomía personal. Se opone a la impulsividad y a la irresponsabilidad. Como ocurre con todas las virtudes, tiene un aspecto psicológico –pertenece a los sistemas de autocontrol del comportamiento–, y un aspecto moral, puesto que implica dirigir el comportamiento por proyectos que, en último término, pueden ser evaluados moralmente. Por poner un ejemplo, el súbdito estaría sometido a la disciplina externa y el ciudadano se caracterizaría por someterse a la disciplina interior…

Éste es el asunto que me interesa comentar. La autodisciplina forma parte del aprendizaje de la libertad, que es parte esencial de la educación. No es verdad que todos los seres humanos nazcan libres. Ésa es una afirmación ética y jurídica, no psicológica, y confundir ambas cosas ha producido cataclismos pedagógicos. En realidad, todos nacemos absolutamente dependientes de nuestros padres y de nuestros impulsos, y poco a poco vamos adquiriendo mayor o menor suficiencia, mayor o menor libertad. Favorecer el proceso hacia la autonomía personal es uno de los objetivos de la educación, sea escolar, familiar o social. Esto supone ayudar a los alumnos para que adquieran los recursos intelectuales, afectivos, volitivos y morales necesarios para conducir bien su vida. Lo explicaré con una fórmula muy sencilla: educación = instrucción + educación del carácter.

“Carácter” era el conjunto de hábitos buenos o malos que configuraban una personalidad. Los buenos hábitos se llamaban virtudes; y los malos, vicios. La excesiva moralización de estos términos los ha desprestigiado en nuestra cultura, por eso es importante recordar que en su origen indicaban sólo la capacidad para la excelencia…

Educación del carácter, núcleo de la personalidad.

José Antonio Marina, Filósofo.

Mario A. Hernández Durán, Teólogo.

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